EL LATÍN
El latín, instrumento expresivo de todo el occidente del Imperio Romano, se impuso como lengua de administración y cultura. La llegada del cristianismo se convirtió en un nuevo factor de latinización. En la época del Imperio había tres clase de latín:
- Latín arcaico.
- Latín clásico.
- Latín vulgar.
El latín vulgar (también llamado latín popular, latín familiar, latín cotidiano o latín nuevo) era la variante oral del latín, es decir, el latín que utilizaban los romanos (fueran cultos, semicultos o analfabetos) en la calle, con la familia y, en general, en los contextos relajados. Se trata, por tanto, de un latín que se aleja del latín clásico y normativo debido a la espontaneidad y viveza que le otorga su naturaleza oral y cotidiana.
No existía un solo latín, sino varias modalidades diferenciadas por la acción de factores históricos, geográficos, dialectales y sociales.
Producto de la romanización se desarrollaron una serie de lenguas derivadas del latín, conocidas como lenguas románicas:
- Francés.
- Español.
- Catalán.
- Italiano.
- Rumano.
- Portugués.



