miércoles, 15 de abril de 2015

Los espectáculos

En Roma, los espectáculos públicos que la clase dirigente procuraba al pueblo se llamaban genéricamente juegos públicos (ludi). Eran gratuitos, pues eran un derecho del ciudadano, no un lujo. 

Los espectáculos los organizaban magistrados y luego emperadores durante las festividades religiosas, también con ocasión de algún acontecimiento importante (nombramientos, victorias militares...), o para conseguir votos.

Los lugares de celebración de espectáculos eran tres: el circo, el anfiteatro y el teatro, cada uno especializado en un tipo de espectáculo. 

El circo


El circo romano era el edificio preparado para las carreras de carros. Su forma era alargada recorrida por un cuerpo longitudinal denominado espina en cuyos extremos se situaban dos postes o metas en torno a las cuales debían girar los carros.







El anfiteatro


El anfiteatro es una construcción ovalada que recuerda dos teatros unidos. El anfiteatro Flavio, o Coliseo, el edificio más emblemático de Roma, fue inaugurado en el año 80 d. C., y tenía una capacidad para 50.000 espectadores.

El anfiteatro era el lugar donde los romanos acudían para ver las luchas entre animales (venationes), combates entre gladiadores o entre gladiadores y animales, e incluso batallas navales simuladas (naumaquias). Tenía una planta ovalada. Imagen (Los estadios de fútbol o las plazas de toros los recuerdan).




El teatro


Los romanos no eran tan aficionados al teatro como los griegos, pero casi todas las ciudades romanas contaban de uno. A diferencia de los griegos no aprovechaban los desniveles del terreno, sino que levantaban su propia estructura. Sus condiciones acústicas eran excepcionales y hasta los espectadores más alejados podían seguir el desarrollo de la obra.

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